
El dinero debe usarse de una manera que agrade a Dios (Lucas 16:9). Se debe emplear con responsabilidad y honradez (Hebreos 13:18). Para evitar los problemas que surgen de vivir por encima de los medios de uno, la Biblia aconseja: “Que su modo de vivir esté exento del amor al dinero” (Hebreos 13:5).
La Biblia no condena las deudas, pero sí advierte que “el que toma prestado es siervo del hombre que hace el préstamo” (Proverbios 22:7). Evitar los gastos impulsivos es sabio, pues “todo el que es apresurado se encamina de seguro a la carencia”, sí, a la pobreza (Proverbios 21:5). Lo mejor es separar algo de dinero según las posibilidades de uno y ahorrarlo para las cosas importantes (1 Corintios 16:2).
La Biblia nos aconseja que nos acostumbremos a dar (Lucas 6:38). Todo el que desea agradar a Dios debe ser generoso porque Dios ama al que da con alegría (2 Corintios 9:7). De modo que no olvide “hacer [el] bien y el compartir cosas con otros, porque dichos sacrificios le son de mucho agrado a Dios” (Hebreos 13:16).